lunes, 19 de noviembre de 2012
Editors "Bullets"
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lunes, 5 de noviembre de 2012
Doves "Black and white town"
Here comes the action
Here comes at last
Lord give me a reaction
Lord give me a chance
You should follow me down
In satellite towns
There's no colour and no sound
I've been ten feet underground
I gotta get out of this satellite town
Here comes some action
First time in my life
I gotta get up to get compensation
I gotta get up to get this to light
Whether you live alone
Or you're trying to find your way in this world
you better make sure that you don't crack you're head on that pavement, man
My God! what a shock!
It's been preying on me and mine
This is a dangerous place man
This is a dangerous place, there's nothing here.
You should follow your way down
In satellite towns
There's no colour and no sound
I've been ten feet underground
In A Black and White Town
You should follow me down
There's no colour and no sound
In the Black and White Town
I've been ten feet underground
In Black and White Town
Here comes at last
Lord give me a reaction
Lord give me a chance
You should follow me down
In satellite towns
There's no colour and no sound
I've been ten feet underground
I gotta get out of this satellite town
Here comes some action
First time in my life
I gotta get up to get compensation
I gotta get up to get this to light
Whether you live alone
Or you're trying to find your way in this world
you better make sure that you don't crack you're head on that pavement, man
My God! what a shock!
It's been preying on me and mine
This is a dangerous place man
This is a dangerous place, there's nothing here.
You should follow your way down
In satellite towns
There's no colour and no sound
I've been ten feet underground
In A Black and White Town
You should follow me down
There's no colour and no sound
In the Black and White Town
I've been ten feet underground
In Black and White Town
jueves, 11 de octubre de 2012
En el suplemento "Cultura" del diario "La Nueva España"
Viajes al fondo del precipicio
Manolo D. Abad
Turbulencias, 2012
175 páginas
Existen dos formas de acercarse a una realidad: vivirla o
saber de ella por otros medios. Umberto
Eco, por ejemplo, afirma que del día a día tiene el conocimiento indirecto
que le proporcionan los medios de comunicación, pero que de la Edad Media, que
evidentemente no ha vivido, tiene un conocimiento directo, tal es el volumen de
información que acumula sobre el momento histórico en cuestión.
Del mismo modo usted puede conocer los
ambientes nocturnos de una ciudad, la suya, las pasiones sin bridas y el
regusto de ciertos combinados sanguinolentos por ser el territorio que pisa
habitualmente. O puede leer Viajes al
fondo del Precipicio, título que ampara los diecisiete relatos que Manolo D. Abad nos ofrece en bandeja de
plata. De plata sucia y probablemente falsa, por supuesto.
La segunda opción, leer sobre ello y no
vivirlo, le ofrece una serie de ventajas incontestables: no se verá zarandeado
por el deseo, no tendrá resaca, no sentirá su corazón roto ni correrá peligro
de ser tiroteado. Pero le aseguro que creerá estar allí. Sabrá qué se siente
ante una noche en blanco, qué se esconde tras los libros fabricados en serie,
hasta qué punto se puede caer con tal de trepar, lo puñeteras que son ciertas
casualidades, la crueldad de la adolescencia indolente y el olor de un bar que
necesita un buen fregado. Sabrá todo esto porque el autor cumple con la gran
premisa de saber de lo que escribe. Banda sonora incluida.
Si en Vasos sucios en la madrugada (Septem, 2008), la primera colección
de relatos de Manolo D. Abad, primaba el relato negro de gran pureza (con sus
lugares comunes, sí, cómodos con un par de zapatos viejos), en esta ocasión hay
un poso más denso y amargo, un tema al que se vuelve como se vuelve a tantos
sitios. La soledad, la soledad de mujeres fatales que mueren o matan, la de
oficinistas encadenados que ven sus desvelos literarios editados bajo otro
nombre, la soledad de quienes intentan ganarse el pan y la cerveza a base de
luchar en muchos frentes y no salir victoriosos en ninguno.
Y todo esto puede tomarlo a pequeños
sorbos de cuatro o cinco páginas, o bebérselo hasta el fondo de un solo trago.
“Viajes al fondo del precipicio” es un libro que no pesa, aunque se sube a la
cabeza.
También puede intentar vivirlo. Cuidado
entonces.
JORGE ALONSO
Publicado en el suplemento "Cultura" del diario "La Nueva España" el jueves 11 de octubre de 2012.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Johnny Winter "Life is hard"
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
Firmando libros, muy pronto novedades...
martes, 28 de agosto de 2012
Tindersticks "A night so still"
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lunes, 23 de julio de 2012
Entrevista en "Biblioasturias"
La escritora y periodista Leticia Sánchez Ruiz me realizó esta entrevista al poco de publicarse "Viajes al fondo del precipicio" para la revista digital "Biblioasturias". La recuperamos ahora.
Manolo Abad es un híbrido de cine, música y literatura, de la radio y el papel, de la noche y la pantalla. Periodista, crítico de rock y de cine, ha trabajado en diversos medios de comunicación escrita y audiovisual. Entre 1987 y 2008 escribió para la revista Ruta 66. Desde 1998 a 2004 editó y dirigió la revista cultural gratuita Interferencias. En la actualidad es asesor musical de la RTPA y colabora en el diario La Nueva España y en sus suplementos Cultura y La Nueva Quintana, así como en las revistas culturales Literarias y Clarín. Vasos sucios en la madrugada fue su primer libro de relatos, y ahora vuelve al ruedo literario con Viajes al fondo del precipicio, diecisiete cuentos cargados de noche, asesinatos, dejes bukowskianos, y la impotencia de ver cómo alguien se precipita al vacío.
Whisky, cigarrillos, noche, bares, suicidios…¿estamos ante un libro oscuro?
Sí, supongo que sí. En el cortometraje Ambition de Hal Hartley se repite la frase “El mundo es un lugar peligroso e incierto” y creo que esta frase puede valer para sumergirse en su lectura. El mundo no es de color de rosa, la vida es dura, muy dura, y conocer esta realidad, ser consciente de ella puede servirnos para saborear todo lo bueno (que lo hay) en la vida, para no desperdiciar los buenos momentos, la amistad, el amor.
El título, Viajes al fondo del precipicio, nos predispone a encontrar dentro rasgos de Bukowski, Carver… y los encontramos.
Sí, ahora no están muy de moda, ¿verdad? Pero sí que creo que existe una línea donde se encuentran Raymond Carver, Charles Bukovski, pero también John Cheever o el Richard Ford que no trata de escribir la gran novela americana, el de Rock Springs o Un trozo de mi corazón o Incendios. Aunque también creo que están presentes Ignacio Aldecoa (todo un maestro del relato), Marc Behm, Pío Baroja o Boris Vian.
El fin del precipicio, en la mayoría de sus relatos, suele ser la muerte, inesperada e injusta, muchas veces en forma de suicidio o asesinato.
La muerte es un tema eterno y universal, el mayor misterio de la vida y el que nos equipara a todos. Y sí, está muy presente en mi obra y a la hora de ponerme a escribir.
Las estrellas de la literatura no salen muy bien paradas en algunos de sus relatos…(Compulsión, Por las calles vacías).
Yo creo que, más que las estrellas de la literatura, la presencia de un sistema artificial de estrellas, en su mayoría ajenas a la literatura, creadas por una industria “literaria” incapaz de generar, de buscar y de encontrar verdaderos talentos literarios. Ya sea por indolencia, por incapacidad o, simplemente, porque es más fácil colocar en una solapa un rostro conocido y obtener réditos rápidos sin importar ni los lectores ni la literatura, tan sólo un beneficio fácil e inmediato. Algo muy parecido a lo que sucede en la industria musical con muchos de los subproductos con que nos torturan a diario. Mucha gente sigue pensando en la ecuación de “lo más vendido=lo mejor” como si eso fuera una garantía de algo bueno o de calidad, cuando, generalmente, no es así.
Puedes seguir leyendo en http://www.biblioasturias.com/manolo-abad-vivimos-en-una-sociedad-despiadada-e-hipocrita/
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